Querido señor Cuarón:
Quiero darle las gracias, únicamente las gracias.
Hay películas que pueden tocar el corazón, pero no puedo imaginar alguna que haya tocado de tal manera el corazón de mi pequeña de 6 años. Desde los 4 años, mi pequeña ve y pide ver La Princesita constantemente, envuelve su imaginación y ha generado en ella pensamientos increíbles y maravillosos. En un país cómo el nuestro, en que el arte parece sucumbir todos los días, ver una obra como la suya transformando la vida de una pequeña es abrumador, sus emociones afloran con su película y la esperanza de un mundo lleno de magia y arte brota en sus ojos. La historia seguramente no habría llegado a ella de no ser por usted y eso lo agradezco infinitamente.
Muchas gracias, señor Cuarón, porque esta pequeñita, hija de un pintor que lucha y se aferra al arte, tiene más oportunidades de ejercer el arte con su inspiración y un entorno que la apoyará siempre, pero lo que usted ha logrado, no tiene precio.
Gracias.
Pamela, mamá de Ana Raquel.
Julio de 2013.
Esa que sí soy
viernes, 12 de julio de 2013
lunes, 8 de julio de 2013
¿Realmente somos tan importantes?
En días pasados he estado hablando con un amigo, que me cuenta que tras 5 años quiere ver a su hija, pues tras el inicio del divorcio no quedaron en buenos términos él y la madre de la niña. No es novedad para nadie que en el divorcio suele aflorar lo peor de cada uno. El factor económico detonó en eternos reproches sentimentales y emocionales. Ahora que sabe que su hija será sometida a una cirugía, busca por todos los medios acercarse a ella y ofrecer su apoyo... ¿Dónde estuvo estos últimos cinco años?
Aprendiendo a vivir consigo mismo, en relaciones tormentosas, en momentos de angustia, en "lo que sea", durante los últimos cinco años decidió que tendría que encontrar más adelante un mejor momento para acercarse a su hija y a la madre de la misma y asegura que ahora sí no va a alejarse, ¿Por qué?
¿Qué es lo que hace que este hombre decida que ahora sí es necesario y los anteriores cinco años no?... Que esta vez tiene autoconfianza en lugar de auto-conmisceración, que esta vez siente que puede aportar más a su hija que lo que su hija le pudo aportar a él en los últimos años. Es duro darse cuenta de ello, pero al realidad es que hoy se siente más importante ¿Realmente lo es?
Durante este tiempo la niña que conoció se está convirtiendo en una muchachita y él sabe que en todo este tiempo no lo necesitó, ¿Por qué ahora si lo necesitaría?
No lo necesita, ni hoy ni hace 3 días. La diferencia estriba en que él quiere estar ahí, no en que ella lo requiera. Sí, vendrán muchos reproches y caras enojadas y reclamos sobre dinero y todo lo que surja, pero eso... eso es otro problema.
Aprendiendo a vivir consigo mismo, en relaciones tormentosas, en momentos de angustia, en "lo que sea", durante los últimos cinco años decidió que tendría que encontrar más adelante un mejor momento para acercarse a su hija y a la madre de la misma y asegura que ahora sí no va a alejarse, ¿Por qué?
¿Qué es lo que hace que este hombre decida que ahora sí es necesario y los anteriores cinco años no?... Que esta vez tiene autoconfianza en lugar de auto-conmisceración, que esta vez siente que puede aportar más a su hija que lo que su hija le pudo aportar a él en los últimos años. Es duro darse cuenta de ello, pero al realidad es que hoy se siente más importante ¿Realmente lo es?
Durante este tiempo la niña que conoció se está convirtiendo en una muchachita y él sabe que en todo este tiempo no lo necesitó, ¿Por qué ahora si lo necesitaría?
No lo necesita, ni hoy ni hace 3 días. La diferencia estriba en que él quiere estar ahí, no en que ella lo requiera. Sí, vendrán muchos reproches y caras enojadas y reclamos sobre dinero y todo lo que surja, pero eso... eso es otro problema.
martes, 11 de junio de 2013
Ay si... muy mamá.
Vamos aceptado un poco las cosas, cuando estamos por parir nos imaginamos la maternidad como un momento Kodak, o ahora un momento Liverpool, en que todo es maravilloso, no nos duele nada, cargamos al crío y nos dedicamos a vivir una vida divina cual comercial de 30 segundos... luego caemos en cuenta que estamos llenas de dudas, que si el bebé no se pego, que no salió el calostro, que la cesárea, que la vagina, que el ginecólogo, que no duermes más de 3 horas seguidas y en el afán de no sentirnos la más inútil del universo buscamos en Google por horas (las que nos "quedan libres" en lugar de dormir) y buscamos foros, y hasta compramos libros para que alguien nos comparta su experiencia "piadosa y enriquecedora"... y muy buenas y pro-positivas nos resultan las palabras de otras madres, llenas de esperanza de que todo pasará y que el asunto es no clavarse con la méndiga autoconsmisceración que traemos bien clavados en la maternidad... pero... resulta que tienen razón, que no hace falta clavarse y que el tiempo sí pasa y entonces llegan los 3 o 4 años o los 6 u 8 y dejas de googlear tus dudas ¿Saben por qué?, porque nos volvemos unas "segurotas", que caemos en el exceso de confianza y de sentir que ya 'lo sabemos todo' y andamos por la vida dando consejos a madres primerizas y todo... ¡hasta que llegue la adolescencia! Será entonces que volvamos a googlear las dudas, nos busquemos un nuevo grupo de auto ayuda y comencemos a relacionarnos con otras madres en la misma situación, porque para la maternidad y sus etapas, no se puede estar muy acomodado.
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