En días pasados he estado hablando con un amigo, que me cuenta que tras 5 años quiere ver a su hija, pues tras el inicio del divorcio no quedaron en buenos términos él y la madre de la niña. No es novedad para nadie que en el divorcio suele aflorar lo peor de cada uno. El factor económico detonó en eternos reproches sentimentales y emocionales. Ahora que sabe que su hija será sometida a una cirugía, busca por todos los medios acercarse a ella y ofrecer su apoyo... ¿Dónde estuvo estos últimos cinco años?
Aprendiendo a vivir consigo mismo, en relaciones tormentosas, en momentos de angustia, en "lo que sea", durante los últimos cinco años decidió que tendría que encontrar más adelante un mejor momento para acercarse a su hija y a la madre de la misma y asegura que ahora sí no va a alejarse, ¿Por qué?
¿Qué es lo que hace que este hombre decida que ahora sí es necesario y los anteriores cinco años no?... Que esta vez tiene autoconfianza en lugar de auto-conmisceración, que esta vez siente que puede aportar más a su hija que lo que su hija le pudo aportar a él en los últimos años. Es duro darse cuenta de ello, pero al realidad es que hoy se siente más importante ¿Realmente lo es?
Durante este tiempo la niña que conoció se está convirtiendo en una muchachita y él sabe que en todo este tiempo no lo necesitó, ¿Por qué ahora si lo necesitaría?
No lo necesita, ni hoy ni hace 3 días. La diferencia estriba en que él quiere estar ahí, no en que ella lo requiera. Sí, vendrán muchos reproches y caras enojadas y reclamos sobre dinero y todo lo que surja, pero eso... eso es otro problema.
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