martes, 11 de junio de 2013

Ay si... muy mamá.

Vamos aceptado un poco las cosas, cuando estamos por parir nos imaginamos la maternidad como un momento Kodak, o ahora un momento Liverpool, en que todo es maravilloso, no nos duele nada, cargamos al crío y nos dedicamos a vivir una vida divina cual comercial de 30 segundos... luego caemos en cuenta que estamos llenas de dudas, que si el bebé no se pego, que no salió el calostro, que la cesárea, que la vagina, que el ginecólogo, que no duermes más de 3 horas seguidas y en el afán de no sentirnos la más inútil del universo buscamos en Google por horas (las que nos "quedan libres" en lugar de dormir) y buscamos foros, y hasta compramos libros para que alguien nos comparta su experiencia "piadosa y enriquecedora"... y muy buenas y pro-positivas nos resultan las palabras de otras madres, llenas de esperanza de que todo pasará y que el asunto es no clavarse con la méndiga autoconsmisceración que traemos bien clavados en la maternidad... pero... resulta que tienen razón, que no hace falta clavarse y que el tiempo sí pasa y entonces llegan los 3 o 4 años o los 6 u 8 y dejas de googlear tus dudas ¿Saben por qué?, porque nos volvemos unas "segurotas", que caemos en el exceso de confianza y de sentir que ya 'lo sabemos todo' y andamos por la vida dando consejos a madres primerizas y todo... ¡hasta que llegue la adolescencia! Será entonces que volvamos a googlear las dudas, nos busquemos un nuevo grupo de auto ayuda y comencemos a relacionarnos con otras madres en la misma situación, porque para la maternidad y sus etapas, no se puede estar muy acomodado.

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